Madrid, 17 de febrero de 2026 – La Federación Nacional de Comunidades de Regantes (Fenacore) ha pedido al Gobierno invertir 100 millones de euros anuales para el mantenimiento de presas e infraestructuras hidráulicas, tras las denuncias de distintas Comunidades de Regantes sobre el desperdicio de agua por las fuertes lluvias recientes, que han llenado los embalses un 10% en una semana, la mayor subida desde 1988. Los regantes recuerdan que el propio Ministerio de Transición Ecológica reconoció en un informe el pasado mes de diciembre que los sensores de las presas se habían descuidado durante años.

 

Los regantes destacan que los embalses están soltando agua, entre otras razones, por falta de capacidad de los mismos, por lo que es necesario construir más presas y de mayor capacidad, de manera que sirvan para guardar agua en años húmedos como este, y retenerla en los años secos. En este sentido, Fenacore viene reclamando la construcción de 27 embalses, que además no son nuevos, ya que varios de ellos vienen figurando en ciclos de planificación anterior al actual.

 

Las Comunidades de Regantes de Castilla La Mancha han denunciado que la presa de la Vega del Jabalón en Ciudad Real está desembalsando agua. Esta medida preventiva se justifica para proteger la infraestructura y las poblaciones que hay aguas abajo. La decisión de abrir las compuertas la ha tomado la propia Confederación Hidrográfica del Guadiana ante el aumento de las aportaciones, aunque el embalse, que tiene una capacidad de 34 hectómetros cúbicos, contiene en la actualidad solamente 18.

 

Sobre esta presa hay estudios del CEDEX, el Centro de Estudios y Experimentación de Obras Públicas, el organismo encargado de evaluar la seguridad de infraestructuras hidráulicas en España, que indican que la misma no cumple con las garantías del Real Decreto 264/2021, lo que refuerza la necesidad de mantener abiertas las compuertas como medida preventiva.

 

Desde varias Comunidades de Regantes situadas en la Cuenca del Segura, la zona más árida de España, señalan que se está produciendo un desperdicio significativo de agua debido al mal estado de canales y embalses y a su falta de capacidad de regulación. Ponen de ejemplo al Cenajo, el embalse más grande de la cuenca, que solo alcanza el 25% de su capacidad, mientras se desembalsa agua que termina en el Mediterráneo.

 

También, advierten que el canal que abastece al de La Pedrera funciona a solo la mitad de su capacidad por el deterioro de una tubería. Además, infraestructuras críticas como el Sifón de Orihuela y el túnel Talave-Cenajo operan a medio gas por reparaciones que están en la actualidad en ejecución, pero que están pendientes desde hace años.

 

Fenacore recuerda que el propio Gobierno, en un informe que publicó el Ministerio de Transición Ecológica y el Reto Demográfico (Miterd) el pasado mes de diciembre, reconoció haber descuidado durante años los sensores que auscultan la seguridad de los embalses. Según los datos oficiales, un tercio de las presas estatales necesita refuerzos estructurales urgentes, el 65% requiere renovar o sustituir sus sistemas de vigilancia.

 

Para Fenacore, “el desperdicio de agua que se está produciendo por el mal estado de presas, canales y tuberías es una verdadera pena que perjudica directamente a los regantes, al sector agrícola y a los abastecimientos de poblaciones. Mientras los embalses podrían estar almacenando agua para garantizar el abastecimiento y todas las demandas en periodos de sequía, esta se pierde innecesariamente, afectando tanto a la eficiencia del riego como a la estabilidad económica y ambiental de las explotaciones agrarias. Esta situación pone de manifiesto la urgente necesidad de invertir en mantenimiento y modernización de los embalses y de todas estas infraestructuras hidráulicas.”