Madrid, 24 de mayo de 2024.- La Federación Nacional de  Comunidades de Regantes de España (FENACORE), que representa a más de 700.000 agricultores de regadío, lamenta las dificultades y trabas administrativas que crean unas  normativas asfixiantes, burocráticas, ajenas al sentido común y alejadas de la realidad del sector agrícola que, en vez de fomentar las actividades productivas, demonizan al sector primario y lo colocan en una situación de sospecha generalizada totalmente injusta, incrementando  los costes y haciendo inviables las explotaciones.

 

Así consta en la carta (se adjunta anexo con las medidas propuestas) que ha remitido la Federación a los partidos políticos españoles que concurren a las elecciones europeas que se celebrarán el próximo 9 de junio, en la que también se remarca que en un mundo globalizado donde se abren mercados para generar competencia y riqueza, deberían existir unas normas mínimas homologables en el ámbito  laboral, social, ambiental, sanitario… para permitir a los agricultores europeos competir en condiciones de igualdad frente a los de países no comunitarios.

 

No es la primera vez que Fenacore muestra su apoyo a las reivindicaciones espontáneas de los agricultores que han salido a la calle y de las organizaciones agrarias que representan al sector. Y en esta ocasión pide a todos los grupos del Parlamento Europeo con representación española que aprueben con urgencia todos los cambios necesarios, entre los que destacan varias medidas específicas del regadío, que Fenacore defiende también desde las organizaciones de regadíos europeos de las que forma parte (IE, EIC, EUWMA).

 

Según el presidente de Fenacore, Juan Valero de Palma, “problemas complejos como los del agua requieren soluciones complejas. Desde el mundo de la política, desgraciadamente, se usa la agricultura -en general- y el agua -en particular- como arma electoral. La normativa europea sigue poniendo demasiadas trabas y prohibiciones. El reto en Europa pasa por garantizar la viabilidad del sector primario y no es fácil, entre otros motivos, por el fenómeno de la globalización. Por eso habría que reformar y globalizar las normas de usos de fitosanitarios, laborales, ambientales… para garantizar la seguridad alimentaria”.

 

PROPUESTAS DEL REGADÍO ESPAÑOL ANTE LAS ELECCIONES  EUROPEAS

  1. INFRAESTRUCTURAS HIDRÁULICAS

El agua es un problema complejo que requiere soluciones complejas. Habrá  que encontrar la solución o la combinación de soluciones más adecuada con  los estudios técnicos, económicos, sociales y ambientales de cada problema,  con datos, rigor y serenidad, sin desechar ninguna alternativa a priori por  ideologías, prejuicios o localismos.

En este sentido, no hay que descartar sino hay que facilitar y agilizar la  construcción de obras hidráulicas, presas y embalses para incrementar la  garantía y la disponibilidad de todas las demandas de agua, tanto en España  como en el resto de países europeos que sufren las consecuencias de las  sequías.

Dada la irregularidad espacial y temporal de los recursos hídricos, con sus episodios de sequía e inundaciones, y para minimizar los efectos negativos del  cambio climático, consideramos fundamental la regulación de nuestras  cuencas hidrográficas. Para lo que resultan imprescindibles las nuevas obras  hidráulicas, previstas en los Planes Hidrológicos recientemente aprobados, una  vez justificada su viabilidad desde el punto de vista ambiental, social y  económico.

En los últimos Planes Hidrológicos, aprobados por el RD 35/2023, se eliminaron  de los Programas de Medidas 74 nuevos embalses y se dejaron 25 embalses con el compromiso del Ministerio de Transición ecológica de que se harían  realmente. Hay que facilitar desde el MITERD y desde la UE la ejecución de  estos embalses.

Hay que tener en cuenta que existen regadíos sin garantía de agua y con  dotaciones insuficientes que verán agravada su situación si no se toman las  medidas de incremento de agua regulada que sean necesarias.

Además, el incremento de regulación permitirá el incremento de la producción  de energía hidráulica, rebajando el precio de la energía.

Por otro lado, la falta de inversión en obras de regulación agrava la amenaza  que suponen las sequías. Se han ejecutado sólo dos de cada diez euros de la  inversión prevista en los anteriores planes hidrológicos, por lo que un  porcentaje elevado de infraestructuras hidráulicas de interés general no se han realizado (pese a que estaban recogidas en los sucesivos planes y son  esenciales para mitigar impactos del cambio climático, como las sequías).

Por todas estas razones, es necesario continuar con una política hidráulica que  permita la construcción sostenible de infraestructuras de regulación.

Se deberían realizar campañas de comunicación basadas en videos y en  programas de televisión divulgativos de las múltiples externalidades positivas  que tienen las presas y embalses tanto para la satisfacción de las demandas,  con el almacenamiento de agua para afrontar épocas de sequía, como para la  laminación de avenidas ante los episodios de lluvias torrenciales. Hay que  explicar a la opinión pública qué pasaría en España si no contáramos con estas  infraestructuras tan valiosas de las que depende el 80% de los abastecimientos  y demandas del agua en España.

  1. IMPULSAR LA MODERNIZACIÓN DE REGADÍOS REDUCIENDO Y SIMPLIFICANDO LAS TRAMITACIONES Y REQUISITOS AMBIENTALES DE LOS PROYECTOS, ESPECIALMENTE EN LOS FINANCIADOS CON FONDOS  NEXT GENERATION

España se encuentra entre los regadíos más modernizados del mundo. Las  Administraciones Públicas y los regantes han hecho un esfuerzo económico sin  precedentes para lograrlo. Esto nos ha permitido reducir el uso del agua en  más de un 15% al año durante los últimos 25 años.

Tanto en España como en el conjunto de Europa, es necesario seguir avanzando  en el proceso de modernización de regadíos, aumentando la superficie de  regadío modernizado mediante goteo y aspersión, lo que permite producir más  alimentos usando menos m3 de agua por Kg producido, y garantizando la  sostenibilidad a largo plazo. Es preciso facilitar el proceso de modernización  modificando los siguientes puntos:

II.1. Hay que cambiar unos nuevos Anexos de la Ley de Evaluación Ambiental,  eliminando las modificaciones introducidas por el Real Decreto 445/2023, de  13 de junio, que incrementan con carácter general el nivel de protección  ambiental de cualquier actuación y que equiparan los proyectos de  transformación de regadío con los de consolidación y mejora e, incluso, con los  de modernización de regadíos. Resulta especialmente negativo y no tiene  ningún sentido agrupar transformación, mejora, consolidación y modernización.  La modernización no supone conversión de la tierra considerada de secano en  tierra apta para el regadío.

Es excesiva y larga la tramitación de la Declaración Ordinaria de Impacto  Ambiental para la modernización de regadíos. Se pone en peligro la aplicación  de subvenciones por incumplimiento de los plazos exigidos por la UE, con  riesgo de la pérdida de la subvención, de la propia modernización y al final de  la explotación, por falta de rentabilidad. Hay que volver a poner la Declaración  Simplificada de Impacto Ambiental para la modernización de regadíos.

II.2. Hay que cambiar la Directriz nº 1 del CSIC para los Fondos Next Generation  que establece la condición de instalar una sonda de humedad cada 50  hectáreas. Este requisito resulta excesivo. Debería establecerse un criterio  basado en el tipo de suelo y cultivo. Según este criterio, en el caso de  Comunidades de Regantes con miles de hectáreas de superficie y teniendo en  cuenta que una sonda media cuesta del entorno de los 2.500 euros, supondría  una inversión desproporcionada solamente en esta partida.

II.3. Hay que cambiar la Directriz nº 2 del CSIC para los Fondos Next Generation  sobre el control y seguimiento de la calidad del agua y retornos de riego.

Las Comunidades de Regantes no pueden ser las responsables exclusivas de  la calidad de los retornos de riego. Los Regantes como empresarios agrícolas  son los que utilizan los fertilizantes y los fitosanitarios y los que deben cumplir  la normativa bajo su responsabilidad individual.

Solamente debería plantearse el seguimiento de la calidad de los retornos de  riego a las Comunidades de Regantes se ocupne de la fertirrigación  comunitaria.

En los casos con modernización a riego por goteo, se reducen las dotaciones  de riego para ajustar el aporte de agua a las necesidades de riego en cada  momento por lo que la existencia de retornos es prácticamente nulo. Lo mismo  ocurre en los casos de modernización por aspersión.

III. SEQUÍA

Es necesario impulsar medidas tanto coyunturales que ayuden a paliar los  graves impactos que causan la sequía en los cultivos, como estructurales que  ayuden a prevenir y hacer más resiliente al sector del regadío frente a este  fenómeno recurrente y cada vez más intenso.

Entre las medidas coyunturales destacan las obras de emergencia, el uso  conjunto de aguas superficiales y subterráneas, y el apoyo al uso de recursos no convencionales (utilización de aguas regeneradas y desaladas en  condiciones económicas y de calidad adecuadas para el sector).

Entre las medidas estructurales, ya hemos mencionado la necesidad de  incrementar la capacidad de regulación mediante infraestructuras hidráulicas  (presas) y de fomentar las políticas de ahorro de agua a través de la  modernización de regadíos.

  1. COSTES ENERGÉTICOS DEL REGADÍO

Es necesaria la aplicación de un IVA REDUCIDO a las Comunidades de Regantes en los suministros de energía, igual que se aplica ya a los regadíos en Italia.

Además, en las instalaciones fotovoltaicas de autoconsumo de uso  agrícola de regadío, donde hay muchos meses sin consumo, es necesario  implantar la posibilidad de vertido de excedentes en el mismo punto de  autoconsumo y establecer lo que es conocido como Balance Neto, de  tal manera que se pueda compensar los excedentes.

  1. CAUDALES ECOLÓGICOS

La implantación de los caudales ecológicos supone una merma en la  disponibilidad potencial de agua para los usuarios, valorada en un 16% de  pérdida de disponibilidad del recurso (Cátedra de Ingeniería Hidráulica de la  Universidad Politécnica de Madrid).

En cada nuevo ciclo de planificación los caudales ecológicos van aumentando y afectando, cada vez más, a las disponibilidades y garantías de los usuarios e  incrementando los perjuicios, olvidando que la sostenibilidad ambiental debe  ir acompañada de la sostenibilidad económica y social.

Es preciso que, antes de la aprobación de caudales ecológicos, se realicen  estudios socioeconómicos sobre su repercusión en la atención y garantías de  las demandas de los usuarios.

La implantación de caudales ecológicos debe atenderse con prudencia y  criterios técnicos, sin ideologías y sin motivaciones políticas, buscando la  compatibilidad del medio ambiente con las demandas agrarias.

  1. AGUAS SUBTERRÁNEAS

El uso de aguas subterráneas tiene mucha importancia en España y en todos los países de la Unión Europea. Es necesario invertir en las aguas subterráneas porque prácticamente el 100% de este regadío ha sido modernizado a coste  cero para la administración y con dotaciones muy por debajo de la media. Hay  que destinar fondos para incrementar los medios humanos y materiales de los  Organismos de Cuenca que se encuentran en situación de colapso  administrativo con miles de expedientes pendientes de regularizar. Además hay  que aprobar con criterios técnicos los regímenes de extracciones, compensar  económicamente las bajadas de dotaciones, etc.

VII. CONTAMINACIÓN DIFUSA

En 1991 se aprobó la Directiva 91/676/CEE del Consejo, de 12 de diciembre de  1991, relativa a la protección de las aguas contra la contaminación producida  por nitratos utilizados en la agricultura. En el año 2000 la Directiva 2000/60/CE  del Parlamento Europeo y del Consejo, de 23 de octubre de 2000, establece un  marco comunitario de actuación en el ámbito de la política de aguas. Ambas  Directivas se transpusieron a nuestro ordenamiento. En el año 2022 el Real  Decreto 47/2022, de 18 de enero, sobre protección de las aguas contra la  contaminación difusa producida por los nitratos procedentes de fuentes  agrarias estableció ciertas obligaciones y medidas adicionales con el fin de  mejorar este objetivo.

La contaminación por nitratos es difusa en el tiempo, en el espacio y en el  origen y no solo proviene por parte de agricultores y ganaderos, sino también  de otros usuarios del agua (abastecimientos, polígonos industriales, etc). Por  tanto, las responsabilidades también se reparten de manera difusa en el  tiempo y en el espacio.

El agricultor es la persona, o explotación agraria, que realiza la fertilización y  debe cumplir la normativa bajo su responsabilidad individual, contribuyendo mediante las Buenas Prácticas Agrarias a la no contaminación del medio.

Además, hay terceros ajenos a la Comunidad titulares de inmuebles en la zona  regable (edificios, fábricas, poblaciones, carreteras, caminos, etc..), tanto  personas físicas como jurídicas y Administraciones Públicas, que vierten aguas  pluviales y/o residuales a los cauces de las Comunidades de Regantes.

Del mismo modo, las competencias en este tema están muy repartidas entre  el Estado y las Comunidades Autónomas.

La Constitución reconoce al Estado la competencia exclusiva sobre la  legislación básica sobre protección del medio ambiente y a las Comunidades Autónomas la facultad de establecer normas adicionales de protección  (artículo 149.1.23ª), junto con la competencia exclusiva en materia de gestión  de la política ambiental (artículo 148.1.19ª).

Es decir, corresponde a las Comunidades Autónomas la aprobación de las  buenas prácticas agrarias y el control del abonado. Las entidades responsables  de la calidad del agua retornada a los cauces públicos son las Comunidades  Autónomas. No es aceptable tratar de responsabilizar a la Comunidad de  Regantes de la posible contaminación difusa de origen agrario. Las  Comunidades de Regantes solo realizan una labor de distribución de agua para  riego. Sin embargo, con la última modificación de Reglamento del Dominio  Público Hidráulico (agosto 2023), corresponde a las Confederaciones  Hidrográficas el control de vertidos y de la llegada de retornos al Dominio  Público Hidráulico, obligación que trasladan a las Comunidades de Regantes,  imponiendo nuevas cargas a los usuarios y generando sobrecostes.

VIII. REFORMA DE LA PAC ACTUAL INCLUYENDO LA ELIMINACIÓN O  REDUCCIÓN DE LOS ECOESQUEMAS EN LAS MODERNIZACIONES DE  REGADÍO

La UE condiciona las ayudas de la PAC y para la modernización de regadíos al  cumplimiento de unos requisitos tan estrictos que dificultan la modernización.

No se deben aplicar en España normativas más exigentes que las marcadas por  la Unión Europea en materia de medio ambiente, por considerarlas ya  excesivamente restrictivas.

Hay que cambiar la política agraria excesivamente reglamentista y  burocratizada hasta extremos impracticables. Las exigencias administrativas,  en su mayoría de índole ambiental, los retrasos burocráticos, el incremento de los costes de producción y de mantenimiento de las infraestructuras de riego  hacen peligrar la sostenibilidad de las explotaciones.

El incremento de exigencias ambientales en los tratamientos fitosanitarios y  limitaciones en su aplicación por exigencias de la PAC provocan reducciones  de cosecha que bajan la rentabilidad de las explotaciones.

Entre los eco regímenes aprobados por la nueva PAC se encuentran la BECAM  5 y la BECAM 6, que buscan reducir la degradación y la erosión del suelo con  una gestión mínima de labranza y con el mantenimiento de una cubierta  vegetal en las parcelas. Esto es perfectamente viable en parcelas con riego por  goteo o aspersión, pero resulta un grave problema para las parcelas con riego  por gravedad.

En las parcelas con riego por gravedad (793.402 Hectáreas) se dificulta  enormemente el riego incrementándose tanto el tiempo necesario para el riego, como el volumen de agua necesario para aplicar el riego, lo que puede llegar a  imposibilitar la atención de las necesidades de riego con las concesiones  actuales.

Se defiende pensando que la cubierta vegetal mantendrá la humedad en el  suelo y se evitarán riesgos, pero este cálculo teórico hecho desde los despachos  choca con la realidad de los riegos por gravedad que funcionan por turnos y  cada 20/30 días y, cuando toca el turno en la época de máxima demanda, se  vuelve a regar por la imposibilidad de esperar el turno siguiente, por lo que no  se consiguen los ahorros de agua teóricos, sino el incremento del consumo con  cada riego. Deberían eliminarse estos ecos regímenes para las parcelas con  riego por gravedad.

-Hay que aprobar cláusulas espejo y asegurar de manera efectiva que los  productos que entran en la UE cumplen íntegramente las exigencias de la  normativa de la UE.

Estas cláusulas espejo suponen exigir que el producto que se importe a un país  de la Unión Europea lo haga “en las mismas condiciones” que se imponen en  la producción a los agricultores y ganaderos europeos, para poder competir en  precios y calidad en los mismos términos.

-No debe usarse la PAC y otros instrumentos para promover intervenciones de  adaptación. La PAC no puede ser usada como elemento de presión ya que es  una herramienta de equilibrio económico (equilibrio de rentas), social y  territorial. Si se deja sin fondos al desarrollo rural, simplemente no habrá  desarrollo rural y los problemas no se resolverán y se agravarán. La PAC tiene  como objetivo preservar la rentabilidad y proteger al sector agrario. Si se  aumenta la presión fiscal y hay una menor compensación vía PAC, se produce  la insostenibilidad de la agricultura que lleva al abandono de tierras.

La adaptación del regadío al cambio climático será posible siempre que sea un  sector sostenible y viable económicamente.

Si se desea una alimentación saludable, hay que garantizar la sostenibilidad de  la agricultura de regadío.

  1. LAS EXIGENCIAS DE LA “ESTRATEGIA DE LA GRANJA A LA MESA” SON EXCESIVAS Y NO PUEDE BASARSE LA PRODUCCIÓN AGRÍCOLA EN ESTE MODELO. HAY QUE RALENTIZAR LOS OBJETIVOS DE LA EUROPA  VERDE Y PENSAR EN LA SOSTENIBILIDAD DEL CAMPO

Se hace necesario adaptar la agenda del Pacto Verde a la realidad económica  y social del regadío. Los regantes agricultores son los primeros interesados en  la sostenibilidad del medio ambiente, pero contando con unos plazos  adecuados, con financiación, con apoyo, etc.

La sociedad debe saber los esfuerzos que ya realiza el sector en la economía  circular, por ejemplo, priorizando el uso de nitrógeno de procedencia orgánica  sobre el abonado mineral facilitando administrativa y económicamente la  implantación de tecnologías que permitan gestionar y tratar los residuos  ganaderos, por ejemplo, en las plantas de compostaje, stripping, digestión  anaerobia, separadores sólido-líquido, etc.

También se debe poner en valor el importante impacto favorable de la  agricultura en el ciclo de carbono del planeta, siendo uno de los sectores que  más aporta a la captura de carbono de la atmósfera.

  1. REUTILIZACIÓN

El problema del agua debe abordarse buscando y combinando múltiples y  variadas soluciones, una de las cuales es el uso de aguas regeneradas. España  es el país europeo que más agua reutiliza pero todavía hay margen para  incrementar su uso.

El fomento de la reutilización se consigue con la sustitución de unos usos ya  existentes de recursos convencionales por los recursos no convencionales de  las EDARS. Con esa permuta, los regadíos colaboran a incrementar los recursos  disponibles en el sistema, promoviendo la economía circular y liberando  recursos de mayor calidad para otros usos. Pero esta permuta no puede  hacerse con un incremento de costes para el usuario directo porque del cambio de origen del agua se beneficia el conjunto de las demandas del sistema. La  permuta debe cumplir con las 5 C:

  1. Calidad suficiente: Deberán adoptarse todas las medidas posibles que permitan obtener las máximas garantías para asegurar la calidad de las aguas que se suministren, evitando cualquier riesgo que pueda hacer peligrar los cultivos y asegurando una adecuada trazabilidad.
  2. Coste: Identificando quién tiene la consideración de beneficiario, que no tiene por qué ser el usuario directo de estas aguas.
  3. Cota en la toma: Cuando sea necesaria la ejecución de estaciones de bombeo se encarecerá notablemente el coste del agua utilizada y deben de repercutirse los costes de construcción de las infraestructuras de conexión y de su explotación al beneficiario no al usuario directo.
  4. Concesión alternativa hasta que se consolide la nueva situación. Los derechos de los regantes a los recursos convencionales nacen de sus respectivas concesiones y la reutilización no debe suponer una merma  a sus derechos concesionales, sino contemplarse como recursos  alternativos o complementarios.
  5. Confianza de los usuarios del agua regenerada y de los consumidores de los productos regados con agua regenerada.

Asimismo entendemos que para el fomento de la reutilización es esencial que  las Comunidades Autónomas destinen parte del Canon de Saneamiento a este  fin. Este Canon debe tener en la ley de su aprobación un doble objetivo;  primero, lograr la depuración de aguas regeneradas de calidad, con sistemas  terciarios y segundo, facilitar la reutilización del agua regenerada, ejecutando  y explotando las obras necesarias para poner esa agua con la calidad, la cota  y el coste adecuado.

  1. REGADÍO Y MEDIO AMBIENTE

La Directiva Marco del Agua (DMA) plantea unos objetivos esencialmente  ambientales, basados en alcanzar el buen estado de todas las masas de agua  y sus ecosistemas asociados y en prevenir el deterioro de las mismas. Para ello  promueve un uso sostenible del agua basado en la protección a largo plazo de  los recursos hídricos disponibles. La Directiva Marco del Agua no tiene presente  de manera adecuada la situación de los países del Sur de Europa con escasez  de agua.

La transposición de la DMA a la legislación española supuso la asunción de  estos objetivos, que quedaron incorporados junto a los objetivos tradicionales  de la planificación hidrológica española.

En consecuencia, uno de los principales retos de los planes hidrológicos  españoles es hacer compatible la consecución de los objetivos ambientales  con los objetivos socioeconómicos de atención de las demandas.

FENACORE valora muy positivamente la conciencia ambiental que se ha  desarrollado en los últimos años. El medio ambiente, afortunadamente, es un  concepto que el ciudadano de las sociedades desarrolladas considera importante en su escala de valores. Es un valor con una alta consideración,  que intentamos aplicar en nuestra forma de vida.

Los regantes españoles, como el conjunto de la sociedad española de la que  formamos parte, aspiramos a disfrutar y conservar un medio ambiente  adecuado y a proteger los ríos, las zonas húmedas y todos los ecosistemas  asociados.

Venimos dando ejemplo de ello durante mucho tiempo:

  • Hemos colaborado solidariamente en la fijación de caudales ecológicos en los planes hidrológicos de cuenca que se han aprobado en los ciclos anteriores de planificación de manera consensuada con el apoyo de los  regantes.
  • Colaboramos día a día con los Organismos de Cuenca, tanto con los servicios de explotación como en las Comisiones de Desembalse, Juntas de Explotación, etc., participando en las decisiones que permiten  salvaguardar nuestros ríos y recuperar las masas de agua.

Desde FENACORE trabajamos para encontrar el necesario equilibrio entre la  satisfacción de las demandas y el respeto al medio ambiente. Pero vemos con  preocupación en el nuevo ciclo de planificación hidrológica recientemente  aprobado por el RD 35/2023, de 24 de enero, un enfoque excesivamente  orientado hacia el ecologismo y la biodiversidad, que busca exclusivamente  objetivos ambientales y restituir los ríos a su régimen natural, sin evaluar ni  considerar los efectos sobre las demandas existentes.

Todos compartimos los objetivos de tener ríos llenos de vida, de flora y de  fauna. El problema viene cuando se evalúan las consecuencias y se ven los  costes absolutamente desproporcionados que puede tener para el conjunto de  la sociedad aplicar estas medidas de manera radical, afectando a la  disponibilidad de agua y a las garantías de todas las demandas (cortes de  suministros de agua en los abastecimientos, regadíos sin agua, menor  producción hidroeléctrica…). Destinar al “uso ambiental” volúmenes de agua  cada vez mayores lleva necesariamente en los sistemas deficitarios a  incrementar el déficit y, en los sistemas en equilibrio, a generar déficit y a reducir las garantías. Todas las actividades económicas necesitan agua, por lo  que reducir la disponibilidad y las garantías tendrá unos efectos negativos  sobre la economía (pérdida de producción, de mercados, de PIB), sobre el  empleo (pérdida de puestos de trabajo), sobre la ordenación del territorio  (amplias zonas del interior de España despobladas), etc.

Muchas veces comprobamos que desde Europa se mantiene una filosofía de  actuaciones y objetivos que es eminentemente ambiental. Se da más importancia a los objetivos ambientales que al resto de los objetivos de la  planificación hidrológica. La satisfacción de las demandas es un objetivo de la  planificación hidrológica está al mismo nivel que el medioambiental y que los  usuarios consideramos irrenunciable. 

Por ello, debemos encontrar un equilibrio razonable que permita armonizar el  buen estado de nuestras masas de agua con la satisfacción de las demandas  de agua. Necesitamos que las Administraciones con competencias en el medio  ambiente piensen también en el bienestar de las personas y busquen un  desarrollo sostenible que armonice la protección del medio ambiente con el  bienestar social y económico.

XII. ADAPTACIÓN AL CAMBIO CLIMÁTICO

Hay que incorporar el regadío como sector clave en el escenario del cambio  climático en Europa por las externalidades positivas del regadío, entre las que  destacamos:

  1. Producción de alimentos y de biocombustibles.
  2. Fijación de la población en el territorio.
  3. Mejora de la calidad del aire y regulación del clima (fijación y almacenamiento de CO2, aporte de oxígeno a la atmósfera). 4. Generación de suelo fértil, mantenimiento orgánico, control de la erosión.
  4. Contribución con sus infraestructuras a la gestión de fenómenos extremos (laminación de avenidas, suministro de agua en sequía).

Debemos incorporar la regulación de los ríos como herramienta para luchar  contra el cambio climático. El ahorro, la eficiencia y la optimización del uso de  agua en el sector agrícola debe ser una prioridad en las políticas de gestión del  agua, realizando actuaciones sostenibles de almacenamiento y regulación  desde la perspectiva social, medioambiental y territorial. Estos elementos de  almacenamiento sirven para controlar los fenómenos extremos, son baterías  de energía potencial para la producción de energías renovables, son un  elemento asegurador de las economías de regadío, posibilitan el  mantenimiento de caudales ecológicos, son desaceleradores de la escorrentía,  estabilizadores de las riberas, fuentes de recursos lúdicos y recreativos, etc.

Las obras de regulación son una necesidad dado el desequilibrio existente  entre los recursos naturales y las demandas a satisfacer, lo que obliga a una  rigurosa explotación y gestión de las reservas disponibles. Son imprescindibles  ante fenómenos de cambio climático con escenarios de abundancia (avenidas) y de escasez (sequía) y también para atender la variabilidad de los caudales  medioambientales.

Por otro lado, una herramienta clave en la adaptación de la agricultura de  regadío al cambio climático es la modernización de sus infraestructuras. El  regadío modernizado lleva el control del agua suministrada para riego mediante  contadores. Por lo tanto, cuantas más hectáreas de riego se modernicen menor  será el consumo de agua y mayor la facturación por m3 de agua, cumpliendo  con los objetivos de cantidad, calidad y uso eficiente que exige la Directiva  Marco de Aguas.