Los robos de cobre en los regadíos ya cuestan más del doble que el año pasado
Los asaltos se concentran en Andalucía, Levante y Aragón, con siniestros de entre 60.000 y 200.000 euros de media
Madrid, 30 de julio de 2026.- La Federación Nacional de Comunidades de Regantes de España (Fenacore) alerta de que el coste de los siniestros registrados durante el primer semestre de 2026 se ha más que duplicado respecto al mismo periodo del año anterior. El aumento responde no tanto a un mayor número de asaltos, sino a la creciente magnitud de los daños ocasionados.
Detrás de este fenómeno se encuentra la fuerte revalorización del cobre, cuyo precio acumula una subida cercana al 45% desde 2024. Este encarecimiento ha convertido las instalaciones de regadío en un objetivo para bandas profesionales, organizadas e itinerantes, que se desplazan de unas zonas a otras cuando aumenta la vigilancia o encuentran mayores dificultades para actuar.
En el 95% de los asaltos, el objetivo es el cobre presente en el cableado, de los transformadores y los motores de las estaciones de bombeo y de las instalaciones fotovoltaicas. Sin embargo, para sustraerlo, los delincuentes desmantelan equipos completos y causan daños muy superiores al valor del material robado, con siniestros de entre 60.000 y 2000.000 euros en los casos de mayor envergadura.

Las zonas más afectadas, este año, se concentran en Andalucía, especialmente en las provincias de Huelva y Jaén; Levante, principalmente Alicante y Valencia; y Aragón. La ubicación de buena parte de estas instalaciones en zonas aisladas facilita la actuación de bandas que disponen de los conocimientos técnicos y los medios necesarios para acceder, desmontar los equipos y transportar el material.
Fenacore advierte de que el impacto puede extenderse a la propia producción agrícola. El desmantelamiento de una estación de bombeo o una instalación fotovoltaica puede interrumpir el suministro de agua durante semanas, debido también a las dificultades para reponer determinados componentes por tensiones en las cadenas de suministro.
“Si el robo se produce en plena campaña de riego o coincide con una ola de calor, unos pocos días sin agua pueden comprometer seriamente los cultivos y la cosecha”, explican desde la federación.
La prevención tiene que ser el Plan A
Fenacore considera que la prevención debe constituir la primera línea de defensa frente a una delincuencia cada vez más organizada y atraída por el elevado valor del cobre. Por esa razón insiste en la necesidad de reforzar las medidas de protección y seguridad en las infraestructuras de regadío.
La organización recuerda que las instalaciones se encuentran mayoritariamente en zonas aisladas, lo que facilita la actuación de los delincuentes, pero también destaca el importante efecto disuasorio que tienen los sistemas de vigilancia, control de accesos y monitorización.
La contratación de un seguro, con el que cuentan mayoritariamente las comunidades de regantes, debe actuar como mecanismo de protección frente a las consecuencias económicas cuando las medidas preventivas resultan insuficientes.